Fiscales, Jueces y Reyecitos

Interesante revuelo armó el sr. Juan del Olmo al ordenar el secuestro de la edición 1573 de la revista El Jueves. El bueno de Del Olmo se escudó en una petición de la Fiscalía, por un presunto delito de “injurias a la corona”.
Causó mucha gracia en la blogósfera que quisiera secuestrar además, los “moldes” de la imprenta, como si estuviéramos en la década del ’70: ¿nadie le ha dicho a este señor que las ediciones se diseñan en computadoras y se envían a las imprentas en soportes digitales? Menos mal que no pidió la detención de Gutemberg….

Además de las decenas de miles (y me quedo corto) de entradas en otros tantos blogs de todo el mundo, de las también miles de muestras de solidaridad para los humoristas censurados y hasta manifestaciones en Madrid y Barcelona, los efectos del secuestro permitieron también un récord absoluto de visitas a la página del semanario, llegando a colapsar el sitio. Lo que se dice el tiro por la culata, porque la famosa tapa se hizo más famosa aún, siendo reproducida en todos los idiomas y hasta en ediciones de papel de muchos periódicos.

La tapa de la edición secuestrada de El Jueves

De cualquier manera, lo que estaba detrás de la censura no es, como comenta el acta del secuestro, una injuria a su graciosa realeza, sino como rápidamente se dieron cuenta los poderes del Estado, se estaba frente a un ataque a la verdadera naturaleza de la institución mas retrógada en una sociedad moderna (codo a codo con la iglesia): es una pandilla de parásitos, que vive a costa de las arcas públicas, o sea de los impuestos que pagamos todos, que jamás ha trabajado y cuya función social es reaccionaria por naturaleza.

El gobierno de Zapatero desde ya que no es ajeno a todo esto,

pues a pesar de la cara de virgen inocente de nuestro presidente, la sátira lo afectaba también a él y a su demagógico planteo de ayuda para las futuras madres a 2500 per cápita (de bebé), lo que como todo el mundo sabe, no alcanza ni para que lleguen a la guardería. No se debe dejar de tener en cuenta además, que este ataque a las libertades democráticas ha puesto de relieve uno de los debates más ocultos en este país: la necesidad, profundamente democrática y deseada por sectores cada vez más numerosos (sobre todo entre los jóvenes), de acabar con la podrida monarquía.


(publicado el 4 de agosto de 2007 en mi anterior blog, del mismo nombre).

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